En el año 1854, con la Constitución Apostólica «Ineffabilis Deus», el papa Pío IX proclamó solemnemente el dogma de la Inmaculada Concepción: «…Declaramos, proclamamos y definimos que la doctrina que sostiene que la santísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser, por tanto, firme y constantemente creída por todos los fieles» (DS, 2.803).
Esa preservación del pecado original, concedida «por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente«, constituye un favor divino completamente gratuito, que María obtuvo ya desde el primer instante de su existencia y nuestra Virgen Madre recibió la singular gracia de la Inmaculada Concepción «en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano«, es decir, a su acción redentora universal.
La Concepción: Es el momento en el cual Dios crea el alma y la infunde en la materia orgánica procedente de los padres. La concepción es el momento en que comienza la vida humana. María quedó preservada de toda carencia de gracia santificante desde que fue concebida en el vientre de su madre Santa Ana. Es decir María es la «llena de gracia» desde su concepción. Cuando hablamos de la Inmaculada Concepción no se trata de la concepción de Jesús quién, claro está, también fue concebido sin pecado.
Méritos: María es libre de pecado por los méritos de Cristo Salvador. Es por El que ella es preservada del pecado. Ella, por ser una de nuestra raza humana, aunque no tenía pecado, necesitaba salvación, que solo viene de Cristo. Pero Ella singularmente recibe por adelantado los méritos salvíficos de Cristo. La causa de este don: El poder y omnipotencia de Dios.
Razón: La maternidad divina. Dios quiso prepararse un lugar puro donde su hijo se encarnara.
Frutos:
- María fue inmune de los movimientos de la concupiscencia. Concupiscencia: los deseos irregulares del apetito sensitivo que se dirigen al mal.
- María estuvo inmune de todo pecado personal durante el tiempo de su vida. Esta es la grandeza de María, que siendo libre, nunca ofendió a Dios, nunca optó por nada que la manchara o que le hiciera perder la gracia que había recibido.
En 2024 el 8 de diciembre cayó en domingo, y se dará prioridad a la celebración del segundo domingo de adviento, por tal motivo, la celebración a la Inmaculada Concepción se realizará el lunes 9 de diciembre iniciando a las 18:00 hrs con el rezo de las Vísperas.

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