
¿Has escuchado que las Misas son aburridas? ¿Qué necesitan más animación? o ¿Qué al Coro le haría bien más ritmo? La Misa no es una reunión social; es un encuentro con lo divino. En cada celebración eucarística, los fieles son invitados a participar en el Misterio Pascual renovándose en el altar de forma incruenta y se hace presente en forma Sacramental . Este misterio de Fe profundo y sagrado requiere una actitud de reverencia y asombro. La liturgia, con sus ritos y símbolos, nos ayuda a elevar nuestros corazones y mentes hacia Dios, recordándonos que estamos en presencia del Padre, San Alfonso María de Ligorio decía “La Misa es, por así decirlo, la suma y la sustancia de nuestra religión”.
La Majestuosidad de la Liturgia

La liturgia de la Misa está diseñada para dar gloria a Dios. Desde los cantos solemnes hasta las vestiduras litúrgicas, cada elemento tiene un propósito: Honrar y dar gracias al Padre por el gran amor que nos ha demostrado mediante su hijo Jesucristo, «Nosotros le amamos a él, porque él nos amó primero» 1ª Juan 4:19, “Dios amó tanto al mundo, que entregó a su Hijo único para que todo el que cree en él no muera, sino que tenga Vida eterna” Jn 3:16. La música sacra, por ejemplo, no es simplemente un acompañamiento, o para agradar a los feligreses, es una oración en sí misma para nuestro Dios, eleva el espíritu y nos conecta con lo trascendental. Las vestiduras del sacerdote, los ornamentos del altar y el incienso son signos visibles de la belleza y la santidad de la celebración, San Francisco de Asís decía “El hombre debería temblar, el mundo debería vibrar, todo el cielo debería conmoverse profundamente cuando el Hijo de Dios aparece sobre el altar en las manos del sacerdote”.
La Participación Activa y Reverente

Aunque la Misa debe ser majestuosa, esto no significa que los fieles sean meros espectadores. Debe existir una participación activa por parte de los Laicos, una participación que refleje la reverencia debida a Dios. Esto incluye la oración, el canto y la escucha atenta de la Palabra de Dios. La actitud de los fieles debe ser de respeto y devoción, conscientes de que están en un lugar sagrado y en un momento santo, el Santo Cura de Ars decía “Si conociéramos el valor de la Santa Misa, ¿Qué esfuerzo no haríamos por estar presentes en ella?”.
La Misa es también una anticipación del banquete celestial. En la Eucaristía, los fieles reciben un adelanto de la comunión eterna con Dios. Este aspecto escatológico de la Misa nos recuerda que estamos llamados a la santidad y a la vida eterna. La solemnidad de la celebración nos ayuda a mantener esta perspectiva, recordándonos que nuestra verdadera patria está en el cielo como decía Santa Teresa de Lisieux “Para mí, la Misa es como una comunión prolongada. Todo se transforma en el altar; es un reflejo del cielo”.
“Sería más fácil que la tierra subsistiera sin el sol que sin la Santa Misa” – Padre Pio de Pietrelcina
Te invitamos a participar activamente en la Santa Misa, ya sea en tu parroquia, o si tienes la oportunidad de visitarnos en el Santuario, los horarios de las Misas son:
- Viernes: Primeros Viernes de mes concluyendo la Liturgia de Liberación que es a las 5:00 de la tarde
- Sábado: Todos los sábados a las 6:00 P.M.
- Domingo: Todos los domingos a las 11:00 a.m.
Unidos en oración por el Triunfo del Inmaculado Corazón de María.
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