
Dos de las prácticas importantes durante la Cuaresma son el ayuno y la abstinencia. Estas prácticas nos ayudan a focalizarnos en lo que es verdaderamente importante, a cultivar una mayor conciencia de nuestra dependencia de Dios y a desarrollar una mayor solidaridad con los demás.
El Ayuno: Un Acto de Renuncia y de Foco
El ayuno es la práctica de renunciar a la comida y la bebida durante un período determinado de tiempo. En el contexto de la Cuaresma, se refiere a reducir la ingesta de alimentos y limitar el número de comidas. Los días de ayuno obligatorio son el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo, las normas de ayuno permiten comer sólo una comida completa y dos comidas más pequeñas que combinadas, no equivaldrían a una sola comida normal. No es solo una práctica física, sino también espiritual, al renunciar a la comida y la bebida, nos estamos privando de algo que nos es necesario para vivir. Esto nos ayuda a recordar que nuestra vida no depende solo de la comida y la bebida, sino también de la gracia de Dios. Además, el ayuno nos ayuda a focalizarnos en lo que es verdaderamente importante. Al no estar distraídos por la comida y la bebida, podemos dedicar más tiempo a la oración, la reflexión y el servicio a los demás.
La Abstinencia: Un Acto de Renuncia y de Solidaridad
La abstinencia es la práctica de renunciar a ciertos placeres o comodidades durante un período determinado de tiempo. En la Cuaresma, la abstinencia se refiere a «abstenerse» de comer carne los viernes de Cuaresma. Mientras que en el ayuno del Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo podemos hacer una sola comida copiosa, los demás viernes deben abstenerse de comer carne, aunque pueden hacer tres comidas completas. No es solo una práctica individual, sino también comunitaria, al renunciar a ciertos placeres o comodidades, estamos solidarizándonos con aquellos que no tienen acceso a ellos. Estamos recordando que nuestra vida no depende solo de nuestros propios deseos y necesidades, sino también de las necesidades y deseos de los demás. Además, la abstinencia nos ayuda a cultivar una mayor conciencia de nuestra dependencia de Dios. Al renunciar a ciertos placeres o comodidades, estamos recordando que nuestra verdadera satisfacción y felicidad provienen de Dios, y no de las cosas materiales.
¿Se puede comer carne el Viernes Santo?
Por un lado, el Viernes Santo forma parte del Triduo Pascual, que marca el final de la Cuaresma. Sin embargo, el Viernes Santo sí es un día de abstinencia, por lo que hay que abstenerse de carne, como en los viernes de Cuaresma. Al practicar el ayuno y la abstinencia, estamos siguiendo el ejemplo de Jesús, quien se retiró al desierto para ayunar y orar durante 40 días. Estamos recordando que nuestra vida no depende solo de nosotros mismos, sino también de la gracia de Dios y de la solidaridad con los demás.
Así que, durante esta Cuaresma, te invitamos a unirte a nosotros en la práctica del ayuno y la abstinencia. Puedes incluir también la renuncia de algo que te es difícil, y dedicar este tiempo y energía a la oración, la reflexión y el servicio a los demás. ¡Que la gracia de Dios te acompañe en este camino hacia la conversión!
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