
Todos tenemos nuestra propia(s) cruz(ces) que cargar, y a veces puede parecer que la nuestra es más pesada que la de los demás. Podemos sentir que nadie entiende por lo que estamos pasando, que nuestra cruz es única y que nadie puede comprender el peso que llevamos. La cruz es personal y única para cada persona; no hay dos cruces iguales, y cada una tiene su propio peso y significado, pero Dios nunca nos dará una Cruz que no podamos soportar «Hasta ahora, ustedes no tuvieron tentaciones que superen sus fuerzas humanas. Dios es fiel, y él no permitirá que sean tentados más allá de sus fuerzas. Al contrario, en el momento de la tentación, les dará el medio de librarse de ella, y los ayudará a soportarla.» 1 Corintios 10:13. La cruz puede ser una enfermedad crónica, una relación difícil, una pérdida significativa o una lucha interna. Sea lo que sea, la cruz es una realidad que debemos enfrentar, hay que tener mucho discernimiento para determinar si nuestros padecimientos son consecuencias de nuestras acciones, o si es la Cruz que nos toca cargar, para ello se requiere discernir junto con un Director Espiritual.

Es fácil caer en la trampa de comparar nuestras cruces con las de los demás. Podemos pensar que la cruz de alguien más es más fácil de llevar, o que la nuestra es más pesada que la de los demás. Pero la verdad es que no podemos comparar las cruces. Cada persona tiene su propia cruz, y cada cruz tiene su propio peso y significado.
La Cruz es el Camino a la Salvación
El camino de la cruz es el camino de la salvación, pues sólo es a través de la cruz que podemos crecer en la fe y en la santidad. La cruz nos permite morir a nosotros mismos y vivir para Dios. Es en la cruz donde encontramos la verdadera libertad y la paz que viene de saber que estamos en las manos de Dios, «Entren por la puerta angosta, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que conduce a la ruina, y son muchos los que pasan por él» Mt 7:13. La cruz es una oportunidad para crecer en la fe y en la santidad. Es una oportunidad para demostrar nuestra amor y nuestra confianza en Dios. La cruz es un peso que nos hace caminar hacia Dios, y es una oportunidad para encontrar la verdadera paz y la libertad «si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame» (Mateo 16:24). La cruz es un símbolo de la muerte y la resurrección de Cristo, y es un recordatorio de que la vida cristiana no es fácil, sino que requiere sacrificio y entrega.
SIN CRUZ, NO HAY RESURRECCIÓN, y el mundo moderno busca un mundo sin cruz.
Ante cualquier cruz, nuestro Señor Jesucristo nos enseñó cómo soportar el peso de la Cruz, pues su yugo es suave, y su carga ligera «41Después se alejó de ellos como a la distancia de un tiro de piedra, y doblando las rodillas oraba 42con estas palabras: «Padre, si quieres, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» 43Entonces se le apareció un ángel del cielo para animarlo.» Lc 22:41-43
«Rezad el Rosario todos los días para alcanzar la paz del mundo y el fin de la guerra» – Nuestra Señora de Fátima
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