
El perdón es un proceso complejo y profundo que puede ser difícil de otorgar. Aunque el perdón es en gran medida un acto de liberación para la persona que la otorga, es importante mencionar que no siempre es fácil perdonar; por ello, en muchas ocasiones, primero hay que sanar la herida emocional que se ha producido como resultado de la ofensa o el daño del agresor para poder otorgar el perdón.
La Herida Emocional: Un Obstáculo para el Perdón
La herida emocional es un daño psicológico y emocional que se produce como resultado de una experiencia traumática o dolorosa. Estas heridas pueden ser causadas por una variedad de factores, incluyendo abuso, negligencia, traición, pérdida o cualquier otra experiencia que cause dolor y sufrimiento. La herida emocional puede manifestarse de diferentes maneras, como:
- Dolor y tristeza: La herida emocional puede causar un profundo dolor y tristeza que puede ser difícil de superar.
- Ira y resentimiento: La herida emocional también puede causar ira y resentimiento hacia la persona que causó el daño.
- Miedo y ansiedad: La herida emocional puede generar miedo y ansiedad en relación con la situación o la persona que causó el daño
Sanar la herida emocional es el primer paso hacia el perdón, aunque requiere tiempo, esfuerzo y dedicación, es más sencillo cuando acudimos al doctor que sana todas las heridas, Nuestro Señor Jesucristo, y lo encontramos vivo y presente en la Sagrada Eucaristía, ¿vas a hora Santa? ¿Lo visitas en el Santísimo?. Una vez que se ha sanado la herida emocional, se facilita otorgar el perdón y de una manera genuina. El perdonar no significa olvidar la ofensa o el daño, o volver a tener cercanía o una relación directa con el ofensor; es más bien, dejar ir el resentimiento y rencor asociado con la herida. El perdón es un proceso que puede llevar tiempo y esfuerzo, pero es fundamental para la sanación personal, y para la reconciliación, pues recordemos las palabras que decimos cada vez que recitamos la oración que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo «… perdona nuestras ofensas, como nosotros perdonamos a los que nos ofenden …», acércate a tu Director Espiritual, y si no tienes, consigue uno que te pueda acompañar en el proceso de sanación emocional y de perdón.
Unidos en Oración por el Triunfo del Inmaculado Corazón de María.
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