
Mañana inicia la cuaresma con el Miércoles de Ceniza, y con ello inician los días de ayuno y abstinencia, prácticas penitenciales que la Santa Madre Iglesia nos invita a participar y cuyo propósito es acercarnos más a Dios a través del sacrificio y la disciplina.
¿Qué es el Ayuno?
El ayuno implica una reducción en la cantidad de comida que se consume. La disciplina tradicional y actualmente vigente para el ayuno es hacer una sola comida fuerte al día, y dos pequeñas de tal forma que la suma de las dos comidas pequeñas no hagan una comida. El objetivo del ayuno no es sufrir por sufrir, sino mortificar el cuerpo para fortalecer el espíritu, liberándonos de ataduras materiales y orientando nuestro deseo hacia lo divino. Nos ayuda a solidarizarnos con los necesitados y a recordar nuestra dependencia de Dios. El ayuno es una herramienta poderosa en la liberación y el crecimiento espiritual, en Marcos 9:29 y Mateo 17:21, Nuestro Señor Jesucristo afirmó que ciertos demonios o «géneros» de espíritus malignos solo pueden ser expulsados mediante la oración y el ayuno
¿Qué es la Abstinencia?
La abstinencia consiste en privarse de ciertos alimentos, específicamente de la carne. La carne se refiere a la de animales de sangre caliente, como res, cerdo, aves, etc. No incluye el pescado, los huevos, los productos lácteos ni los condimentos derivados de animales. La abstinencia busca también un acto de sacrificio y purificación. Históricamente, la carne era considerada un alimento de celebración y fiesta. Renunciar a ella es una forma de penitencia y de recordar el sacrificio de Cristo en la cruz.
¿Quiénes Están Obligados y Cuándo?
La Iglesia establece normas específicas para estas prácticas:
Ayuno: Están obligados al ayuno los católicos desde los 18 años cumplidos hasta el comienzo de los 60 años. Los días de ayuno obligatorio son el Miércoles de Ceniza y el Viernes Santo.
Abstinencia: Están obligados a la abstinencia todos los católicos que han cumplido 14 años. Los días de abstinencia obligatoria son el Miércoles de Ceniza y TODOS los viernes de Cuaresma. Además, tradicionalmente, se recomienda vivamente la abstinencia de carne, u otra forma de penitencia, todos los viernes del año en honor a la Pasión del Señor, a menos que un viernes coincida con una solemnidad. En muchos lugares, se permite sustituir la abstinencia de carne de los viernes fuera de Cuaresma por otra obra de piedad, caridad o sacrificio.
Vivamos esta cuaresma con el corazón dispuesto y con la alegría en el corazón pues cada vez está más cerca nuestro Señor Jesucristo. Dios les llene sus corazones de Alegría. ¡Quien como Dios! ¡Nadie como Dios!
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